Cuando fallan las personas, Él permanece
- Levtoda

- 19 may 2025
- 1 Min. de lectura

Pon tu confianza en alguien y tarde o temprano verás sus límites: promesas rotas, días de silencio, emociones cambiantes. La belleza de Jesús es que Él no juega al escondite con tu corazón.
– Él escucha cuando nadie más te presta atención.
– Él perdona cuando las personas te han condenado.
– Él permanece cuando todos los demás se van.
Puede que te duela confiar otra vez. Pero lo que Jesús te ofrece no se basa en tu mérito ni en las fallas de otros: es un amor inquebrantable, comprobado en la cruz y renovado cada mañana.
“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…”— Hebreos 12:2
Si has aprendido a no depender de promesas humanas, da el paso hoy: pon tu fe en Aquel que nunca falla.




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