Cuando mi voluntad hirió Su corazón (y aun así me amó)
- Levtoda

- 18 dic 2025
- 1 Min. de lectura

Hay momentos incómodos en la fe.
No cuando caemos.
Sino cuando sabemos lo que estamos haciendo… y aun así lo hacemos.
No siempre fue confusión espiritual.
A veces fue una elección.
Elegimos algo momentáneo, sabiendo que no reflejaba el corazón de Cristo.
Y uno podría pensar que ahí todo termina.
Pero no.
El evangelio no se rompe en ese punto.
Jesús no nos ama porque hacemos todo bien.
Nos ama incluso cuando le fallamos.
Romanos 5:8 no ignora el pecado,
pero tampoco lo deja como el final:
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros,en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”
Cristo murió antes del arrepentimiento.
Cuando todavía estábamos lejos.
Pensar en eso no es para sentirnos peor,
sino para entender algo muy sencillo:
Que su amor no depende de nuestro momento más fuerte.
Permanece incluso en el más débil.
Y ese es el amor de Jesús.




Comentarios