Lo que decimos, revela lo que somos
- Levtoda

- 8 may 2025
- 1 Min. de lectura

A veces pensamos que nuestras palabras son impulsivas, fruto de un mal momento o de un simple descuido. Pero Jesús nos confronta amorosamente con una verdad profunda: “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno… porque de la abundancia del corazón habla la boca.” (Lucas 6:45)
No se trata solo de “hablar bonito” o cuidar lo que decimos… se trata de mirar dentro. Porque nuestras palabras no son más que el eco de lo que habita en lo más profundo de nuestro ser.
Y eso duele, ¿verdad? Porque hay momentos en los que nuestras reacciones nos sorprenden —o nos asustan— y nos damos cuenta de que hay heridas sin tratar, enojos acumulados, envidias escondidas o cansancios ignorados.
Pero no todo es condena. Este versículo no viene a señalarnos, viene a mostrarnos un camino:Sanar el corazón es transformar el lenguaje.Y transformar el lenguaje es comenzar a construir relaciones más sanas, más reales, más llenas de gracia.
Dios no busca que filtres tus palabras. Él quiere habitar tu corazón. Desde ahí, desde adentro, es que comienza el verdadero cambio.
💭 Hoy puede ser un buen día para preguntarnos:
¿Qué está diciendo mi corazón a través de mis palabras?




Comentarios